La calidad del periodismo reside en la calidad de las fuentes

Hoy tuve la oportunidad de entrevistar por teléfono a Eduardo Lago, quien preside el Instituto Cervantes de Nueva York. Había preparado unas cinco o seis preguntas para hacerle en ocasión de una nota que estoy escribiendo sobre la expansión del castellano en Estados Unidos. Sin embargo, poco precavido de mi parte, apenas comencé a hablar, el entrevistado me las respondió en tres minutos, con una claridad y una sencillez asombrosas para la supuesta complejidad de las respuestas que había pensado. Además, sin darse cuenta, me había desterrado los prejuicios sobre los que uno construye una idea, y –lo más importante- me di cuenta que mi nivel no se comparaba con el suyo.


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