Todos somos Yemen y Ali Mohsen Aboluhom

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Por Emilia Delfino (Argentina), Nazima Raghubir (Guyana), Amalia Montecillo Bandiola (Filipinas), Novica Mihajlovic (Eslovenia), Rand Dalqamouni (Jordania), Holger Roonemaa (Estonia), Axcel Chenney (Mauricio), Ozge Ozdemir (Turquía), James Massola (Australia), Sergio Arauz (El Salvador) Mary Triny Zea (Panamá) y Nathali Iriarte (Bolivia)… y siguen las firmas.

Ali Mohsen AboluhomAli nos escribió el 14 de abril afirmando que podría ser la última vez que se comunicara con nosotros. Es periodista de The Yemen Times y vive en Sanna, Yemen, en Medio Oriente. Es parte de un grupo de 20 periodistas de distintos países que nos conocimos en noviembre de 2014 en un viaje de tres semanas en los Estados Unidos. Desde entonces, seguimos en contacto gracias a las redes sociales.

La laptop de Ali se estaba quedando sin batería cuando nos envió el último mensaje. Yemen está bajo “castigo colectivo”, como lo definió él. No hay electricidad, no llega ningún derivado del petróleo, no hay acceso a internet ni a agua potable. Los aviones no aterrizan ni dejan el país. Les impusieron un bloqueo. Ali se preparaba para el aislamiento total de la guerra.

Nos pidió por favor que hagamos lo mejor a nuestro alcance para ayudar a los yemeníes a terminar con este bloqueo, por el que todavía no saben a qué bando culpar: Arabia Saudita y sus aliados o los Houthis. Serán enemigos en esta guerra pero hoy tienen aliados en común: el silencio, la oscuridad, la sed, la parálisis, el frío, la indiferencia.

Seguramente no estaríamos escribiendo sobre la situación en Yemen si no hubiésemos conocido a Ali Mohsen Aboluhom el año pasado. La guerra en Yemen sería sólo una página en el diario, otra guerra en Medio Oriente. Ahora es un colega escribiendo en la oscuridad, un igual tratando de proteger a su esposa, su casa, su trabajo. Nosotros tenemos todo. El estará pensando si vive otro día.

Algunos de nosotros nos vamos a dormir en Sudamérica o almorzamos en Australia, indonesia y las Filipinas pensando cómo podemos ayudar a Ali. Otros se despiertan en Europa del Este, Medio Oriente o África pensando lo mismo. Por eso escribimos este texto. Es nuestra humilde, pequeña, y probablemente inútil manera de decir que nos importa lo que le pase a Ali y a Yemen.

 

 

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