El mapa de los que no entendieron nada

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Pensamos que el aire es gratis y que cualquiera puede decir lo que quiera. Pero increíblemente no es así. Ya cayó el Muro de Berlín, cuando el mundo nació de nuevo, y aún así, muchos son perseguidos, apretados, abucheados o incluso muertos por decir su verdad. Las malas noticias no llegan sólo de México, también de a la vuelta de la esquina. Hace unas horas salió el reporte de Fopea sobre libertad de expresión 2011. Descargalo en PDF, seguí leyendo a continuación o metete en el mapa. Difundilo. Hay gente que todavía no entendió nada.

El jueves 3 de mayo, en el Día Mundial de la Libertad de Prensa, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) presentó el Informe 2011 del Monitoreo de Libertad de Expresión. En la exposición realizada en la Ciudad de Buenos Aires se presentó el registro, las estadísticas y el análisis de los casos de ataques a la libertad de expresión durante el año pasado. Luego de la presentación se realizó una mesa redonda en la que se analizaron los desafíos para la libertad de expresión en Internet en la Argentina, coorganizada con la Asociación por los Derechos Civiles.

En la versión digital, se ofrece la información sobre el estado de la libertad de expresión en la Argentina en tres secciones: mapa, gráficos y análisis. La información está volcada en un mapa interactivo que cubre todo el país, con el detalle de los casos de cada distrito. El informe también cuenta con gráficos, en los que se resumen los datos más relevantes, como tipo de ataques, de agresores, y los distritos donde hubo más ataques a la prensa.

Por otra parte, el informe contiene una sección de análisis con artículos realizados por especialistas en libertad de expresión y derecho a la información: Fabio Ladetto, presidente de FOPEA; Catalina Botero, Relatora Especial para Libertad de Expresión de la OEA; Miguel Julio Rodríguez Villafañe, periodista y abogado constitucionalista, especialista en Derecho a la Información; Norma Morandini, senadora nacional por la provincia de Córdoba; Eduardo Bertoni, ex Relator Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, director del Centro de Estudios en Libertad de Expresión y Acceso a la Información (CELE) de la Universidad de Palermo; Adriana Amado, Dra. en Ciencias Sociales (FLACSO), profesora e investigadora en la Universidad Nacional de La Matanza, de Buenos Aires, presidenta del Centro para la Información Ciudadana; Sandra Crucianelli, especialista en Periodismo de Investigación y Periodismo de Precisión; Carlos Lauría, Coordinador senior del programa de las Américas del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ); Fernando J. Ruiz, vicepresidente de FOPEA y Andrés D’Alessandro, director ejecutivo de FOPEA.

Algunos de los datos destacados del Informe:

· En 2011 se registraron 122 ataques a la libertad de expresión, 13 casos más que en 2010, pero 25 casos menos que en 2009.
· Salta y Misiones son las provincias con más casos registrados en 2011, luego de Provincia de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires que, por su relación cantidad de habitantes y de medios, es comprensible que sean los distritos donde más casos se detectaron.
· La provincia de Salta acumula también la mayor cantidad de casos desde 2008, luego de los distritos más poblados de Pcia. de Bs. As. y Cdad. de Bs. As.
· Como en años anteriores, las localidades del interior de las provincias son las que registran la mayor cantidad de casos contra la libertad de expresión.
· Noviembre fue el mes con más ataques en 2011, seguido por septiembre y octubre. Marzo y julio también fueron meses con importante número de casos.
· Desde 2008 noviembre es el mes en el cual se producen más casos de ataques contra la libertad de expresión.
· La agresión física directa es el tipo de ataque más común en la Argentina, seguido por las amenazas. En tercer lugar están los casos contra la propiedad o la emisión de los medios. Fue así en estos últimos tres años.
· El “desconocido” o “sin identificar” es el tipo de agresor de la libertad de expresión más frecuente en Argentina. Le siguen los funcionarios públicos.
· El periodista que trabaja para una radio es el que con más frecuencia es agredido, por encima de los que trabajan en otros medios.
· De 99 trabajadores de prensa atacados en 2011, 83% son hombres y 17% son mujeres.

Fabio Ladetto afirma en el prólogo del Informe que: “Del total de agresiones relevadas por el Programa de Libertad de Expresión de FOPEA, a través de su monitoreo nacional, 23 han llegado al estatus de ataques graves por su envergadura. Que sean una quinta parte de todos los registrados es, en sí mismo, un dato alarmante, porque habla de la preparación del hecho para obtener el resultado ansiado, no de una reacción casual ni espasmódica de una persona ante una situación desagradable. La maquinación de un operativo de silenciamiento requiere de una táctica determinada, sea para la comisión del delito como para la intervención de terceros (en los casos de 2011, intervino varias veces más de un poder del Estado)”.

El Informe 2011 del Monitoreo de Libertad de Expresión de FOPEA fue elaborado por Mónica Baumgratz, coordinadora del Monitoreo de Libertad de Expresión de FOPEA. El desarrollo multimedia fue de Lukas Udstuen, pasante de la Universidad de Missouri (Estados Unidos), y contó con la colaboración especial de Agustín Tonet, del staff de FOPEA, de Teresita Regueiro, voluntaria del Monitoreo de la LE de FOPEA, de Judith Morales y de Alejandro Tejero Vacas, pasantes de la Universidad del Salvador (Buenos Aires).

Cuando era chiquito, tenía un sueño: ser periodista. Con el tiempo lo logró. Hoy escribe para medios de Argentina, Reino Unido y España. Blog del Medio es muchas cosas, pero, sobre todo, un lugar positivo, donde nada es imposible.

3 COMENTARIOS

  1. Estimado Pedro:
    Cuando leo notas referentes a los “ataques a la libertad de expresión” a veces me sorprendo, pues si alguien lee diarios (papel o digitales), o ve algunos programas (que no sea 678 o las publicidades del “Fútbol para todos”) no son justamente alabanzas a un gobierno sino más bien críticas a veces tremendas cuando no directamente insultos. Eso nos da una idea de que en Argentina la libertad de expresión está respetada.
    Ud menciona que hubo en 2011 “122 ataques a la libertad de expresión”, pero realmente me impresiona un término ambiguo que no queda claro, especialmete cuando una “agresión” puede ser una bravuconada de algún funcionario de turno. Me puede preocupar las actitudes del vicepresidente que se pavonea con carteles de “Clarín miente” o que el gobierno (o sus claros testaferros) compren alguna radio; pero cuando Ud. dice que el “desconocido o sin identificar es el tipo de agresor de la libertad de expresión más frecuente en Argentina” parece avalar mi desconcierto.
    Lo saludo cordialmente
    Ernesto

    • Gracias por su comentario Ernesto.

      Obviamente -y afortunadamente- los ataques a la libertad de expresión en Argentina no pueden compararse con los que pueden verse en México, Rusia o Centroamérica, en donde sacar a la luz ciertos asuntos vinculados con el poder político o el narcotráfico puede costarle la vida a los periodistas.

      En Argentina, personalmente creo que gran parte de los ataques a la prensa se deben a funcionarios maleducados como Amado Boudou, Anibal Fernández o Héctor Timerman, que viven descalificando a los demás como forma de defensa personal ante la carencia de argumentos. Todavía recuerdo por ejemplo cuando Alberto Fernández mandó a barrabravas a desalojar una toma de personal del Hospital Francés con periodistas dentro -uno de ellos era yo-. Son esencialmente personas maleducadas, pero no por eso deben dejar de anotarse como ataques a la libertad de expresión.

      Como suele suceder a menudo, lo más importante no es lo que dice el informe, sino lo que no dice. Los millones que brinda el gobierno a medios amigos para que hablen bien de ellos, las presiones de corporaciones mediáticas contra sus propios periodistas para publicar o no publicar cierta información, los desmesurados regalos de empresas a periodistas y la carencia total de transparencia por parte de gran parte del sector público son ataques a la libertad de información, un derecho gemelo al de expresión.

      • Señor Ylarri:

        Usted empareja la lengua floja de algunos elevados funcionarios con “ataques a la libertad de prensa?”. Alguno de los especialistas que “ayudó” a preparar el informe de ese organismo pertenece a EUA, que justamente persigue a Julian Assange y no es por una bravuconada…sino por asesinato sistemático de ciudadanos inocentes de otro país, que si no fuera por él ni nos hubiéramos enterado (aunque, obviamente, lo intuimos). Por favor, perfeccione jurídicamente el delito de “ataque a la libertad de prensa”, porque en un país en el que le dicen “yegua” por televisión nada menos que a la Presidenta de la Nación, no parece faltar tal libertad. Es más, me parece que es un libertinaje. Igual a cuando lo hicieron perder a De la Rúa entre los cortinados de un canal de TV para reírse de él, desprestigiarlo y preparar el ambiente para el posterior golpe de estado civil. Actualmente se percibe en el periodismos (no tenemos que especificar cuál) la misma situación: preparar a la sociedad para justificar una interrupción constitucional, aunque ésta vez no tenga ninguna similitud con la situación vivida en los años 2001/2002. No “haga la cabeza” Usted también.

        Atentamente.

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