La historia completa de Diario Perfil del 98

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No estaría mal decir que Jorge Fontevecchia, el presidente de la argenta Editorial Perfil, es tal vez un poco terco, aunque mas lo sea para bien. Dos veces fundó el mismo diario, el primero hace 12 años (1998) y el segundo hace 5 (2005), ambos con el mismo nombre, casi el mismo diseño y la misma idea. Según él, cerró más revistas de las que abrió, y tal vez sea ese el motivo del éxito del diario de hoy (la sola sobrevivencia de un diario de papel hoy y con el agregado de que no vive de la pauta pública ya debe ser considerada un éxito). Tenía guardado este bocado desde hace tiempo: el suplemento especial que salió en 2008 acerca del cumpleaños número 10 del proyecto. Para mí, además de un registro histórico, es quizá la clase más lúcida de gestión de medios que he tenido. (Comparable tal vez al libro sobre la historia del diario español El Mundo). Les dejo también aquí el primer número de la segunda etapa de Perfil. Que los disfruten. Amén. (Perdón por el exabrupto, será mi pasión cuasi religiosa por los medios…).

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Cuando era chiquito, tenía un sueño: ser periodista. Con el tiempo lo logró. Hoy escribe para medios de Argentina, Reino Unido y España. Blog del Medio es muchas cosas, pero, sobre todo, un lugar positivo, donde nada es imposible.

3 COMENTARIOS

  1. La historia del primer perfil no debe excluir tampoco el obituario que publico Clarín el 1 de agosto de de 1998, horas después del cierre del diario. Es el siguiente:

    MEDIOS: COMIENZO Y FINAL DE UN PROYECTO EMPRESARIAL

    Abrupto cierre del diario Perfil: duró apenas tres meses

    Un nivel de ventas muy inferior al previsto y escasa publicidad fueron las causas fundamentales de la decisión adoptada ayer por la empresa

    Cuando el día de ayer tenía apenas minutos de vida, Jorge Fontevecchia, director del ya desaparecido diario Perfil, citó a una imprevista reunión a cuatro de sus más íntimos colaboradores. También pidió al jefe de arte del diario que estaba a punto de ser impreso, que subiera a su despacho, en el último piso. Luego, informó que el texto de la contratapa de esa edición, una columna sobre travestis escrita por el periodista Hugo Asch, sería levantado. En su lugar, iría un editorial escrito por el mismo Fontevecchia, Hasta pronto, en el que anunciaba que Perfil dejaba de aparecer.Hace poco más de tres meses, cuando anunció el lanzamiento del matutino, Fontevecchia aseguró que su editorial podía sostener el proyecto periodístico a lo largo de por lo menos tres años: los dos primeros, a pérdida, con una venta de entre 50.000 y 70.000 ejemplares; el tercer año equilibrará costos con una venta de 100.000 ejemplares. Recién el cuarto año empezaría a ser rentable.También aseguró una inversión de su empresa de 50 millones de pesos en siete años, reveló que era su intención competir con Clarín y con La Nación, e imaginó que en el 2008, en diez años más, Perfil estaría entre los diarios argentinos que venderían 300.000 mil ejemplares.Ochenta y cuatro días después de ver la luz, Perfil cerró sus puertas. Muchos de sus editores y redactores se enteraron ya entrada la mañana del viernes, cuando leyeron el editorial que reemplazó a la última página. Otros, como parte del staff de la sección Economía que comieron juntos en la noche del jueves, lo supieron cuando compraron el diario, entrada la madrugada. Otros fueron despertados por los llamados telefónicos de los productores de los programas radiales de la mañana. El resto, cuando llegó al edificio de la editorial para retomar el trabajo diario.Quienes estuvieron vinculados al proyecto periodístico de Fontevecchia, recordaban ayer que el editor solía repetir un diálogo que mantuvo con su padre, Alberto, fundador de la editorial. Contaba que su padre le había preguntado:-Jorge, ¿por qué vos, que te va tan bien haciendo revistas, te vas a meter a editar un diario?-Papá -fue la respuesta- porque les voy a demostrar que sé hacerlo mejor que todos.Visualmente atractivo, de buena impresión, el diario tenía una innovación: color en todas sus páginas. Pero las ventas, de ejemplares y de publicidad, no acompañaron a Perfil ni a las expectativas de sus autoridades.El día de su lanzamiento vendió 80.000 ejemplares, una cifra que volvió a rozar el 21 de mayo pasado, al día siguiente de que se quitara la vida el empresario postal Alfredo Yabrán. Con esas dos excepciones, las ventas fueron en caída hasta llegar a los 26.900 ejemplares del último jueves. Esa cifra es superior a la de El Cronista, La Prensa y La Razón, entre otros. Pero resultaba mucho menor a la necesaria para sobrevivir.Según datos que se manejan en el mercado, también el centimetraje de publicidad fue en caída. En mayo, orilló los 56.000 centímetros, en junio apenas pasó los 50.000, y en julio no llegó a 40.000. Se dice también que muchas de las principales agencias habían resuelto no pautar publicidad fuerte en Perfil hasta tener indicios de la evolución futura del diario.Con estos datos de venta y publicidad, se prevía una pérdida de entre 20 y 25 millones de dólares en el año si la tendencia no mejoraba.Finalmente, este es el cuadro que selló la suerte del diario que había aparecido el 9 de mayo.El cierre de Perfil deja en la calle a 171 personas de la planta total de 256. Anoche se especulaba con que una treintena de profesionales de esos 171 despedidos, seguirían trabajando en la editorial, en especial aquellos que desde las revistas de Perfil habían pasado al diario.El personal decidió tomar el edificio de la editorial, en Chacabuco casi Diagonal Sur, a lo largo de todo el fin de semana.Anoche trascendió en fuentes cercanas al director, que Fontevecchia se había presentado al Ministerio de Trabajo para ampararse en la nueva Ley de Trabajo de 1991, que prevé un Procedimiento preventivo de crisis de empresas, una figura que habilita a cualquier empresario que despida a más del 15 por ciento de su personal a pagar un mínimo del 20 por ciento y un máximo del 60 por ciento de las indemnizaciones correspondientes.En su editorial de despedida, el director de Perfil explica que uno de los mayores problemas fue haber construido un diario europeo, para sociedades en las que -asegura- la gente de clase media y alta dispone de más tiempo personal y de mayor inclinación a la lectura. También elabora una queja: Esta propuesta de cambio que impulsó Perfil no cautiva hoy a la cantidad necesaria de lectores. En otro, en el que señala errores que hubieran sido aciertos de tener éxito su emprendimiento, enumera: Excesiva cantidad de texto, poca emotividad, racionalismo, exagerado pluralismo, distancia, frialdad, etcétera. En síntesis, un diario poco adecuado al país actual.En abril último, al lanzar Perfil, se remarcó que las investigaciones de mercado aseguraban que el público ha comenzado a cambiar ciertas pautas que parecían estáticas, como la fidelidad permanente. Existen lectores inconformistas -y a la vez exigentes- pero dispuestos al cambio.Perfil obtuvo como resultado de ventas menos de la mitad de sus previsiones, según admite su director en el editorial de despedida: La proyección indica que podría tener que soportar durante casi dos años ventas cercanas a los treinta mil ejemplares con un techo máximo de algo más de cien mil ejemplares una década después. En abril pasado, Editorial Perfil dijo que los lectores potenciales del diario Perfil iban a ser individuos que admiten que cambiarían de periódico si apareciera un nuevo diario que satisficiera mejor sus expectativas. Y aseguraba tener estudios según los cuales podían optar por Perfil el 57 por ciento de los lectores de Clarín, el 50 por ciento de La Nación, el 53 por ciento de Ambito Financiero y el 48 por ciento de los que compran Página/12.En su editorial de ayer, Fontevecchia afirma que un diario con más y mejor material de lectura puede resultar una desgracia más que una bendición para personas muy ocupadas, en alusión a una supuesta actitud de los lectores argentinos de leer cada vez menos.Fontevecchia no trabajó ayer en sus oficinas. Llegó a la mañana al edificio de la editorial, pero al ver la guardia periodística que le esperaba, ordenó a su chofer emprender la retirada.Horas después, el director adscripto de Perfil, Andrés Wolberg Stok, dijo: Cuando hay una situación en la que la noticia a comunicar es mala, no hay una buena forma para hacerlo. (Fuente: http://edant.clarin.com/diario/1998/08/01/e-04401d.htm)

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